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Proceso de autoevaluación

Acuerdo 151 de 2014 de Consejo Superior Universitario

 

El proceso de autoevaluación de programas de posgrado tiene como finalidad lograr y mantener la excelencia académica de los procesos formativos, estableciendo estrategias de mejoramiento de los programas curriculares de posgrado y facilitando el seguimiento de dichas estrategias. Este proceso es coordinado por la Dirección Nacional de Programas Curriculares de Posgrado y las Direcciones Académicas de las sedes o la dependencia que haga sus veces; además cuenta con la colaboración de los Vicedecanos Académicos, de los Directores de Área curricular y de los Coordinadores de los programas curriculares.

El modelo de autoevaluación de los programas de posgrado de la Universidad es producto del trabajo participativo y de discusión académica de los diversos estamentos en todas las sedes. De esta manera, se definió una propuesta metodológica, en la se da cuenta del análisis cualitativo y cuantitativo de factores, características e indicadores.

El proceso de autoevaluación tiene las siguientes etapas:

• Etapa 1: Conformación de equipos de trabajo.
• Etapa 2: Recolección y depuración de la información.
• Etapa 3: Procesamiento y sistematización de indicadores.
• Etapa 4: Análisis y evaluación.
• Etapa 5: Socialización del proceso.

Como apoyo a este proceso la Dirección Nacional de Posgrados tiene a disposición de la comunidad académica una guía de procedimientos, instrumento que está en revisión y ajuste, y un sistema de información que agrupa la documentación requerida por el modelo y el mantenimiento de estadísticas y soportes que evalúan los factores del proceso. Lo anterior ha contribuido a que se tengan los instrumentos para realizar un diagnóstico del programa basado en el análisis de información organizada y sistematizada, lo cual orienta la reflexión de la comunidad sobre la calidad de los procesos académicos que se llevan a cabo en el interior del programa, el alcance de los objetivos trazados, la articulación con el medio, la estructura investigativa o la creación artística con que cuenta, la comunidad académica participante, los recursos y la gestión del programa, entre otros aspectos.

Lo anterior, ha contribuido a garantizar que a futuro el proceso se realice con menor esfuerzo y se observe la evolución del programa. Así mismo, la generación de planes de mejoramiento –a partir de la realidad de cada programa– constituye una herramienta que contribuye a mejorar la gestión, a realizar ajustes curriculares (si son necesarios) y a emprender el mejoramiento de los factores determinantes en su calidad.